domingo, 15 de junio de 2014

La Conquista de Constantinopla





En la actualidad Estambul es una de las ciudades más importantes de Turquía, debido a su diversidad cultural y su ubicación dentro de los continentes europeo y asiático. Esta ciudad en el pasado fue Constantinopla, también llamada Bizancio, situada junto al estrecho de Bósforo, tuvo como puerto natural el Cuerno de Oro, se rodeó de un doble cinturón de murallas, la de Constantino y la de Teodosio. Este lugar se destacó por su actividad comercial e industrial entre Europa y Asia.


Antes que culmine la Edad Media el imperio bizantino de oriente perdió estabilidad por las disputas religiosas y por las nuevas invasiones. En el siglo XII los mongoles, nómades del norte de China, organizaron un importante imperio; siendo su fundador Genhis Khan. Durante el siglo XIII el Emperador Temerlán logro conquistar India, Persia, Mesopotamia y Asia Menor; gran importancia comenzó a tener el pueblo turco fundando una nueva dinastía a cargo de Otamán I (1258-1326), el Victorioso, por ello reciben el nombre de otomanos.Es así como los turcos otomanos comenzaron una expansión que los llevó en el siglo XV a poseer vastos territorios en Europa, Asia, África.
El 07 de abril de 1453 el Sultán Mehmed II lideró el ataque a Bizancio con el objetivo de tomar Constantinopla. El día 22, el sultán dio un golpe estratégico con la ayuda de su general Zaganos Pasha. Durante la madrugada del día 29 de mayo de 1453, el sultán otomano Mehmed II lanzó un ataque total a las murallas, compuesto principalmente por mercenarios y prisioneros, concentrando el ataque en el valle del Lico. Bizancio con las tropas cansadas, tendrían ahora que afrontar al ejército de 80 000 turcos. El ejército turco atacó durante más de dos horas, sin vencer la resistencia bizantina. Entonces hicieron espacio para el gran cañón, que abrió una brecha en la muralla por la cual los turcos concentraron su ataque. Constantino en persona coordinó una cadena humana que mantuvo a los turcos ocupados mientras la muralla era reparada; tras una hora de combate, los turcos todavía no habían conseguido entrar a la ciudad. 

 

Con los ataques concentrados en el valle del Lico, los bizantinos cometieron la imprudencia de dejar la puerta de la muralla del noroeste semiabierta. Un destacamento jenízaro otomano penetró por allí e invadió el espacio entre las murallas, muriendo muchos de ellos. En ese momento, el comandante Giovanni Giustiniani Longo, quien defendía al imperio Bizantino, fue herido y evacuado apresuradamente hacia un navío. Constantino, avisado inmediatamente del hecho, fue hacia él y lo quiso convencer de no alejarse del lugar, le habló de la importancia de mantenerse como sea en el campo de batalla, pero el genovés habría intuido la gravedad del asunto y lamentablemente se mantuvo firme en su deseo de retirarse para ser atendido. Cuando el resto de los soldados genoveses vieron que se llevaban a su capitán desertaron de sus puestos en la muralla siguiendo el camino del comandante, justo en el preciso momento en que arreciaban las fuerzas de los jenízaros en el lugar. Sin su liderazgo, los soldados griegos lucharon desordenadamente contra los disciplinados turcos. La muerte de Constantino XI es una de las leyendas más famosas del asalto, ya que el Emperador luchó hasta la muerte en las murallas tal y como había prometido a Mehmed II cuando este le ofreció el gobierno de Mistra a cambio de la rendición de Constantinopla. Su cabeza fue decapitada y capturada por los turcos, mientras que su cuerpo fue enterrado en Constantinopla con todos los honores.


 


En consecuencia la caída de Constantinopla causó una gran conmoción en Occidente, se creía que era el principio del fin del cristianismo. Se llegaron a iniciar conversaciones para formar una nueva cruzada que liberase Constantinopla del yugo turco, pero ninguna nación pudo ceder tropas en aquel tiempo. Los mismos genoveses se apresuraron a presentar sus respetos al Sultán y así pudieron mantener sus negocios por algún tiempo. Con Constantinopla, y por ende el Bósforo, bajo dominio musulmán, el comercio entre Europa y Asia declinó súbitamente. Bizancio fue conquistado por el Sultán Mehmed II, quien a los veintiún años se hizo cargo de un nuevo Imperio, el Otomano, el cual en ese momento logró su máximo esplendor, el mismo existiría hasta 1929; la conquista de Constantinopla fue el cumplimiento de un sueño que tuvieron siglos atrás y a su vez marco el inicio de la Edad Moderna.
De esta manera, las naciones europeas iniciaron proyectos para el establecimiento de rutas comerciales alternativas. Portugueses y españoles aprovecharon su posición geográfica junto al Océano Atlántico para tratar de llegar a la India por mar. Los portugueses trataron de llegar a Asia circunnavegando África, intento que culminó con el viaje de Vasco da Gama entre 1497-1498. En cuanto a España, los Reyes Católicos financiaron la expedición del navegante Cristóbal Colón, quien veía una posibilidad de llegar a Asia por el oeste, a través del Océano Atlántico, intento que culminó en 1492 con el arribo a América, dando inicio al proceso de ocupación del Nuevo Mundo. Los dos países, otrora sin mucha expresión en el escenario político europeo, ocupados como estaban en la Reconquista, se convirtieron en el siglo XVI en las naciones más poderosas del mundo, estableciendo un nuevo orden mundial.

Fuentes:
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